Características de la madera de cedro del Atlas

La madera de cedro del Atlas es un árbol longevo y de gran talla en su sitio de origen puede llegar hasta los cincuenta m de altura, aunque en Canarias pocas veces alcanza los treinta m. Su ramaje forma pisos y la copa es aproximadamente piramidal, si bien pierde su forma con los años. El leño es muy recto y tiene una corteza plana y cenicienta que con la edad se vuelve rugosa, pardo oscura, gruesa y llena de fisuras.

Las hojas son acículas de color verde azulado blanquecino, persistentes, recias, puntiagudas y de tamaño variable (hasta de cuatro cm de longitud). En general, aparecen agrupadas en manojos de forma radial sobre ramitas cortas, lo que puede rememorar a una vieja brocha de rasurar. Una misma planta cuenta con conos masculinos de tres-seis cm de longitud y color amarillo verdoso y femeninos de más o menos 1 cm de longitud y una tonalidad verde purpúrea o bien verde azulada que acostumbran a presentarse a solas y erguidos en el centro de las rosetas de hojas.

madera de cedro del atlas

Las piñas, que siempre y en todo momento aparecen erguidas, son grandes de cinco-ocho cm de longitud por tres-cinco cm de anchura y recuerdan a un tonelito de madera debido a su forma de tubo machacado con ápices aplanados y su color pardo al madurar. Tras su capacitación tienen un aspecto consistente y llano debido a la apretada predisposición de sus escamas, si bien al madurar permanecen prácticamente dos años en el árbol se marchan desintegrando poquito a poco. Poseen unas cien semillas (piñones) prácticamente triangulares y con un ala larguísima y ensanchada.

ECOLOGÍA
El cedro del Atlas ocupa pequeñas áreas y forma bosques en laderas de montañas ubicadas entre los mil trescientos y los dos mil seiscientos m de altitud. En general medra en suelos muy calizos y ricos en materia orgánica, si bien se desarrolla bien en todo género de terrenos, salvo los muy húmedos. Resiste los veranos calientes y secos, los inviernos con mucha nieve y los vientos fuertes, mas no aguanta los entornos marítimos. Se cultiva con determinada frecuencia por el hecho de que es más tolerante a condiciones secas y calientes que la mayor parte de las coníferas.

 

¿Dónde se encuentra?

Es originario de las montañas del Atlas (Marruecos y Argelia) y en Canarias ha sido plantado en zonas de cima, como en Las Cañadas del Parque Nacional del Teide (Tenerife) o bien las proximidades de la montaña de las Mejoranas, que es parte del Paisaje Protegido de Las Cimas (Gran Canaria). Conforme observaciones de los botánicos del Jardín Botánico Canario “Viese y Clavijo”, se halla asilvestrado en las dos islas.

En su zona de origen, los bosques naturales de cedro del Atlas y otras especies arbóreas son los únicos refugios forestales donde se refugia el mono de berbería (Macaca sylvanus), un primate en riesgo de extinción. Como narra la gaceta National Geographic España, «es el único primate, además de los humanos, que se halla en el continente africano al norte del Sahara, y el único simio que vive fuera de Asia»; y además de esto es «una de las pocas especies de primates que habitan en un tiempo frío». Los conos de este cedro se consideran una parte esencial de su dieta a lo largo del invierno.

 

Principales usos de la madera de cedro del Atlas

La madera de cedro del atlas se utiliza para tocones y serrín se consigue un aceite al que se le atribuyen múltiples propiedades, sobre todo asépticas, reguladoras de la segregación sebácea, antiacné, contra la cistitis (a través de baños de asiento y compresas) y tónico contra la inflamación de la piel y los eccemas. Además de esto, merced a su gran aroma, es muy empleado en el tratamiento del agobio y como estimulante, antifúngico, estimulante y expectorante.

Este ungüento está rodeado de un halo de misticismo siendo una de las primeras substancias empleadas para incensar templos.

El cedro del Atlas resulta muy conveniente para la ebanistería, marquetería y carpintería de gran lujo. Su madera, de color rojizo y veteada, ha sido aprovechada desde la antigüedad. Es de una genial calidad y muy resistente a la humedad, la putrefacción, los hongos y los insectos, con lo que puede soportar inmutable cientos y cientos de años.

En verdad, fue valoradísima entre los faraones y los viejos egipcios, como testimonia el descubrimiento de 6 barcas de esta madera al lado de la pirámide de Sesostris III (en Dashu, Egipto). Asimismo fue usada para fabricar ataúdes de mucho lujo, tanto por sus propiedades olorosas como por el simbolismo de inmortalidad que rodea a la especie.

A lo largo de múltiples siglos ha sido una especie muy explotada para la obtención de aceite y madera. Además de esto, ha sido objeto de un pastoreo intensivo y de reiteradas quemas. Todo ello, al lado de las sequías prolongadas o bien los ataques de plagas, ha provocado que sus poblaciones naturales sean más pequeñas, más fragmentadas y con un número reducido de ejemplares. De ahí que, esta especie está incluida en la categoría de ‛En peligro’ en la Lista Roja de Especies Conminadas de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza).

Cedrus es el nombre latino tradicional del cedro, que se tomó del heleno kédros; el epíteto especifico atlantica procede del latín ‛atlanticus, -a, -um’, que viene a señalar su relación con lo atlántico.